Desde que trasladamos mi empresa al nuevo barrio hará unos 3 años he conocido a Miryam. Miryam ha tenido el cuerpo ajado y medio paralizado, que le ha obligado siempre a servirse de un andador para pasear por el barrio, vendiendo boletos a la gente. Miryam ha sido una de las personas más bellas, honestas y sinceras que he tenido el honor de conocer. Jamás le ha faltado una sonrisa ni un saludo cuando me la he cruzado en nuestros quehaceres diarios, ni siquiera en los días de lluvia. Asomarse a sus ojos ha sido conocer el significado de las palabras belleza y bondad, simpatía y frescura, alegría e ilusión, en fuerte contrapunto de su malhallado cuerpo. Miryam, casada y con dos hijos, nos ha abandonado hace pocos días, dejando un hueco difícil de tapar en nuestros corazones. Quizá ahora pueda caminar libre sin aquella atadura que su físico le imponía, y quizá cuando yo también deje de andar en éste mundo me la encuentre, tan risueña y feliz como siempre. Ve en paz, amiga.